No creo en buenos ni malos, tampoco en blancos ni negros, mucho menos en guapos ni menos agraciados. Así como no creo en divisiones, sí en sumas y multiplicaciones.
Solo creo en el corazón,
en la voluntad,
en el razonamiento,
en la gratitud,
en la humildad.
En eso que nos remueve por dentro y nos vuelca las entrañas.
Nos distinguimos por clasificar, fragmentar, diluir, separar...
¿Cuándo será el día en que nos respetemos, sin más?
El Pergamino de mis emociones ©️