lunes, 16 de mayo de 2016

Antojos.


Soy chocolate en barra en un puesto de feria,
una tableta deliciosa sin azúcar añadida,
envasada al vacío para ser adquirida,
por clientes que buscan endulzar su resentida energía.

Soy juguete usado en una gran estantería,
muchos a mi lado se sienten privilegiados,
sin saber que mi dueño nos ha humillado,
por su gran vicio, la cleptomanía.

Soy helado derretido, dentro de una tarrina,
dos bolas, muchos sabores y canela esparcida por encima,
añadiendo a la amargura de tu día a día,
un paladar distinto, un aliento, una vida.

Soy jilguero encerrado, en todas las jaulas vacías,
sin agua, ni comida, con nidos y espinas.

Soy colorante al agua, que añades a tu comida,
sin darle otra apariencia, que disimular una cena consumida,
habiendo dejado hervir tanto el guiso,
que ya se quemó y mal que olía.

Soy capricho de una noche, olvido de momentos que embalsarías,
capaz de revivir según qué muerto,
para gozar de nuevo en jubiloso momento,
de mi sentimiento, al ver que tu indiferencia, me transgredía.

Soy un sueño, una pesadilla, una alegoría,
de una doble moral, una religiosa eucaristía;
que después de caer una y otra vez en la tentación,
te limpias,
te enjuagas,
confiesas;
y comienzas a planear tu próximo revolcón.

© El Pergamino de mis emociones.






No hay comentarios:

Publicar un comentario

Me gustaría que dejaras tu sensación después de leer esta entrada. Gracias.