¿Se puede huir corriendo para esquivar una vida?
¿Es un delito detenerse en lo más sensato?
¿Podré ser capaz de asumir lo cotidiano y barato?
¿Lo superaré estando siempre confundida?
Quizás obtengamos el resultado de la madera carcomida
quiso hacerse dura y fuerte, ¡pobre de ella! sin saber,
que ese bichejo pequeño, comedor insaciable,
era capaz de hacer todo lo posible para aniquilarla,
dejarla débil y agujereada, hasta destruirla y derribarla .
No hay remedio que cure huecos tan perfectos,
se hacen cada vez más notables sus marcas y roídas;
hasta que dé olor a cama vieja y podrida,
me quedaré aquí, observando a estos desagradables insectos,
sin otra cosa que hacer, que darles mi calor,
mi grata y desagradable compañía.
El pergamino de mis Emociones Blog ©

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